Se trata de un grupo de fármacos de reciente aparición que fundamentan
su acción en aumentar la sensibilidad a la insulina. En 1982 se descubrió el
primer fármaco de este grupo, la ciglitazona, pero no se introdujo en el
mercado por su elevada toxicidad. A partir de mediados de los años noventa se desarrollaron
derivados con un mejor perfil de seguridad: la troglitazona, la pioglitazona y
la rosiglitazona.
Mecanismo de acción, indicaciones y eficacia clínica. El
mecanismo de acción se fundamenta en su unión a unos receptores nucleares
específicos denominados PPAR-ã (peroxisome proliferator-activated receptor
gamma), cuyo estímulo regula la transcripción de genes específicos que
conducirán a un aumento del número y la afinidad de los receptores insulínicos
y especialmente de los transportadores de glucosa GLUT-4. De este modo se
incrementa la captación periférica de glucosa mediada por la insulina tanto en
el músculo como en el tejido adiposo.
Efectos secundarios y contraindicaciones. El
efecto tóxico más grave de las TZD ha sido la hepatoxicidad.
No se ha descrito hepatoxicidad grave con la pioglitazona y la
rosiglitazona, aunque sí se han comunicado algunos casos aislados de lesión
hepática no fatales. También se han descrito ligeros descensos en los niveles de
hemoglobina y de hematocrito que no parecen obedecer a alteraciones en la eritropoyesis
y que podrían atribuirse a un aumento del volumen plasmático. Por último,
debido a la mejoría en la utilización de la glucosa en el tejido adiposo, son
fármacos lipogénicos y, en consecuencia, el aumento de peso es otro efecto
indeseable que debe considerarse.
Inhibidores de las alfa-glucosidasas
Los inhibidores de las alfa-glucosidasas (Acarbosa –Glucobay®,
Glumida®– y miglitol –Diastabol®, Plumarol
®) inhiben de forma competitiva y reversible las alfa-glucosidasas
intestinales retrasando y, en parte, impidiendo la absorción de los hidratos de
carbono. En consecuencia, su acción principal consiste en disminuir la
hiperglucemia posprandial. Su efectividad a la hora de reducir la HbA1c es
menor que la que se consigue con los anteriores fármacos comentados, y estarían
especialmente indicados en aquellos pacientes con glucemias basales aceptables
pero con hiperglucemia posprandial.
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